miércoles, 3 de agosto de 2016

 Un poema de amor para mi país              
para James
No tengo otra cosa que darte que mi rabia
Y los filamentos de mi odio atraviesan la frontera.
Tú, tú has vendido a muchos y a mí al exilio.
Ahora trasquilado de mentes preciosas, sólo cuentas
Con lo que las manos pueden hacer para construir tu ruinosa imagen.
Tus calles están paridas de hombres esposados
Y los tambores resuenan con las botas claveteadas de los guardias.
Te retuerces de agonía mientras los terribles gemelos, ley y orden,
Dictan la melodía por los densos túneles del alambre de púas.
Aquí, semana tras semana, los muros se disuelven y son tenues
La niebla se aclara y te vemos desnudo como
Un cuerpo que se empeña en encontrarse y no puede
Y nuestros corazones retumban con latidos de deseo o de miedo
Y nuestros sueños son capítulos quemados de tu historia.
Mi país, recuerda que no pestañeé ni me dormí
Mi país, nunca dejé que tu vida rodara cuesta abajo
Ni te miré pasivo, como a un auto manejado a lo loco,
Correr hacia el desastre, mientras el conductor lo abandonaba.
Los días han perdido su canción y su sal.
Nos sentimos hastiados sin nuestra risa y nuestra voz libres.
Cada día pensando lo mismo y descartando nuestras esperanzas.
Tus días son un metálico escándalo de grilletes
En los brazos de los hombres mientras son llevados a la ruina.
Sé que un día llegará para lavar mi pena
Y surgiré de la noche rompiendo en una canción
Como el sol, haciendo estallar estas pérfidas estrellas.
Por Frank Chipasula (Malawi) 
Traducción de Omar Pérez en https://400elefantes.wordpress.com/
La voz del poeta en el Festival de poesía de Medellín en https://www.youtube.com/watch?v=xmtvybcz-vo 

domingo, 31 de julio de 2016

Buscando a mi familia
Buen amigo, por favor ayúdame.
 ¿Cuando vivías en Kataka
no habrás visto a dos niños?
Uno de ellos de piel oscura, regordete.
El otro de tez más clara y ojos negros.

Mi buen amigo,
no los habrás visto cuando vivías en Ganta?
Uno tendría alrededor de diez años
el otro, aproximadamente esta altura.
Mi hijo mayor, Nyema, el menor Doeteh.

Mi buen amigo
¿podrías decirme si se dirigieron a Tapeta?
¿Les entregaron fusiles, habrán matado?
Mi buen amigo, ¿podrías decirme
si caminaron hacia Bassa?
¿Habrán muerto de hambre?

¿Mi buen amigo, podrías informarme
si a su lado caminaba una madre?
¿Estaba ella en buena salud, recibió buen trato?
¿Ah, entonces, mi buen amigo,
fue allí donde los obligaron a salirse de la columna?

Buen amigo ¿tenían hambre
cuando se enfrentaron a su fin?
Ahora, mi buen amigo
podré seguir sus pasos y envolver sus huesos.

Gracias, mi buen amigo.
¿Pero cómo haré para reconocer sus huesos?

Finding my Family
Good friend, please help me
Did you happen to see
two boys when you lived in Kataka?
One dark, chubby?
The other, light with dark eyes?

Good friend,
did you see them while you lived in Ganta?
One would have been ten
and the other this tall.
My big boy, Nyema, the small one, Doeteh.

Good friend, can you tell me
if they went to Tapeta?
Were they given weapons, did they kill?
Good friend, can you say
if they walked to Bassa?
Did they starve to death?

Good friend, can you say
if there was a mother walking by their side?
Was she healthy? was she treated well?
Oh, good friend, so this is where
they took them out of line?

Good friend, were they hungry
when they met their end?
Oh, good friend, I will follow
to wrap up their bones.

Thank you, good friend
But how will I know their bones?







viernes, 1 de abril de 2016

Esposa del marido

Sus ronquidos
protegen la choza donde duermen
pero el peso
del día
y la carga
del mañana
pensan mucho sobre
la madre encorvada cuando
barre la choza
cierra el gallinero
limpia el fogón
entierra las rojas brasas
y al fin busca
su cama donde no puede dormir

Sus ronquidos
la reciben al ir a la cama
cuatro horas antes del amanecer
Sus ronquidos la levantan de la cama
a las seis en punto
¡Levanta, 
anda, esposa del marido!

Wife of the Husband

His snores
protect the sleeping hut
but the day's
load
and the morrow's
burden
weigh heavily over
the stooping mother as she
sweeps the hut
bolts the pen
tidies the hearth
buries the red charcoals
and finally seeks
her restless bed

His snores
welcome her to bed
four hours to sunrise
His snores rouse her from bed
six sharp
Arise
O, wife of the husband!
                Micere Githae Mugo (Kenya)

miércoles, 30 de marzo de 2016

La hierba crecerá
Si te llevas a mi hijo, Señor,
da fuerza a mis manos para cavar su tumba,
cubrirle con tierra.
Señor, envía un poco de lluvia
para que crezca la hierba.

Si se quema mi casa
y las cenizas se meten en la nariz
haciendo llorar los ojos,
entonces, Señor, envía un poco de lluvia
para que crezca la hierba.

Pero, Señor, no me envíes
locura,
te pido lágrimas,
no me envíes locura lunar
que se aposente en mi cerebro,
prefiero que me envíes hordas de caballlos
galopando,
aplastando,
pero no rompas
la yema de la luna sobre mí.

Jonathan Kariara, Kenia

Grass will grow
If you should take my child Lord
Give my hands strength to dig his grave
cover him with earth
Lord send a little rain
For grass will grow

If my house should burn down
So that the ashes sting the nostrils
Making the eyes weep
Then Lord send a little rain
For grass will grow

But Lord do not send me
Madness
I ask for tears
Do not send me moon hard madness
To lodge snug in my skull
I would you sent me hordes of horses
Galloping
Crushing
But do not break
The yolk of the moon on me.

– by Jonathan Kariara (1935 – 1993)

lunes, 28 de marzo de 2016

Dorothy
¡Vaya! Me recuerda a una niña con los ojos pegados a los pies sobre la acera
que dibujaba mariposas durante el día
y luego por la noche, todas morían
luego comienzan sus pesadillas, los monstruos de su armario se ponen a cantar
horizontes nublados destrozan sus ojos terrenales
una historia que solo se puede contar con las heridas de sus muslos
Por el día, Dorothy estaba animada y subía a las alas de las hadas
luego por la noche, Dorothy ahogaba gritos silenciosos persiguiendo sueños vigilantes
Se siente como si los dioses la hubieran abandonado
pariendo niños que no puede tener
hombres adultos con problemas de niños demasiado feos para expresarlos
algunos dicen que miró a la luna demasiado tiempo
que se cegó por el brillo
ahora se inclina hacia adelante y elige una lista de deseos psicodélicos
barridos solamente por su aliento divino
Luego se dio cuenta de que su latido era un crescendo de canciones
un crescendo de canciones nunca cantadas en esta dimensión
Dorothy encontró pies rotos entre el ritmo del funk
Ahora su corazón palpita y la multitud se agita
Dorothy sabe que cada vez que sonríe
por una décima de segundo, Cristo viene.
Un abrazo de Dorothy me devolvió a un sueño
en el que Medusa me besaba en la frente
con labios tan dulces como las nanas que canta a los dioses
Dorothy me devolvió a las solitarias noches de hip-hop
teletransportando por el tiempo y el espacio con un movimiento de cabeza
hay peces susurrándome al oído izquierdo, diciéndome que deje de actuar como lo que no soy
pero ¡vaya, amigo! Son solo susurros de un sueño
inscritos en mi lengua por el beso de una reina.

Nape Nino Senong. Sudáfrica: http://badilishapoetry.com/nape-nino-senong/

sábado, 5 de marzo de 2016

Tierra del Sahel
Esta estación es para los baobabs.
Los baobabs son príncipes de las alturas.
Sus pies hinchados dominan
todo un imperio bajo tierra.

Por encima de los baobabs,
las gaviotas se lanzan y salen de las aguas saladas.
Nos miran fijamente con sus ojos rurales.
Nos miran fijamente como pescadores Serere de Joal.

El sol brilla sobre las ramas astilladas.
Esta es una estación de risas desoladas.
Muy poca agua cálida ha caído
para consolar nuestras almas.
Muy poca agua ha caído
sobre las hojas de las palmeras para sustentar
el gaznate de los cuervos.

Las lluvias han firmado un contrato de abandono
con nuestras tierras. Las lluvias han firmado un contrato de abandono.
Nuestros suelos están baldíos, sin hierba ni arbustos,
sin hierbajos ni enredaderas. Nuestra herencia
se ha convertido de repente
en la inquieta desesperación del destino del camello.

Solo los baobabs caminan majestuosamente
en nuestras tierras; sus ramas de pulpo
se agarran a alguna esperanza ancestral.

Nosotros sudamos hasta que temblamos como peces bonga.
Sudamos para enfriar nuestros cuerpos en llamas.
El sudor es nuestra catarsis.
Dios derrama agua fría desde dentro.

Sahelian Earth
This season is for the baobabs.
Baobabs are princes of height.
Their swollen feet command
a whole empire under earth.

Above the baobabs,
seagulls dive in and out of brackish waters.
They stare at us with country-bred eyes.
They stare at us like Serere fishermen from Joal.

The sun radiates above splinter boughs.
This is a season of desolate laughters.
Very little warm water has fallen
to comfort our souls.
Very little water has fallen
on palmfronds to support
the throat of crows.

Rains have signed a contract of neglect
with our landscape. Rains have signed a contract of neglect.
Our soils are bare, without grass or shrubs,
without weeds or creepers. Our inheritance
has suddenly turned into
the restless despair of the camel's fate.

Only the baobabs stride majestically
in our landscape; their octopus branches
cling to some ancient hope.

We sweat till our bodies shrivel like bonga fish.
We sweat to cool off our body fires.
Sweat is catharsis for us.
God pours down cold water from the inside.

Tijan Sallah, from the Gambia (The Penguin Book of Modern African Poetry, p. 91)